31 enero 2010

Marcelo desenvainado: "Plácido debería dejar sitio libre. Ya pagó su hipoteca"

Álvarez en una escena de "Andrea Chenier" en la Opera de París

El tenor Marcelo Álvarez vuelve al Teatro Real con una producción de "Andrea Chenier" en la cual ha sido vanagloriado por publico y critica, la ultima vez que la interpretó en París. Con esta produccion, Alvarez se despide del Real, pues no esta de acuerdo con las políticas del actual director de este teatro, el gran Gerard Mortier.

Aqui parte de la entrevista, en la que critica y da su opinion sobre diferentes personajes y situaciones:

(LaRazón.es) Dice lo que piensa y ahora regresa al Real con «Andrea Chenier», ópera con la que entona un «hasta luego» a Madrid. «Volveré cuando Mortier se haya ido porque él tiene fecha de caducidad». Serán cinco años.

Es jueves, como casi siempre, y las manecillas del reloj están a punto de marcar las once de la mañana. Marcelo Álvarez llega al Teatro Real medio encogido, con un gorrito negro de lana calado hasta las cejas; calza zapatos blancos de suela de goma. El tenor cordobés (de la Córdoba argentina) es uno de los grandes y él lo sabe. Divertido, excesivo, cercano, fieramente humano, sería imposible amordazarlo. «Me gusta», dice riendo después de escuchar a María decir, mientras subimos en el ascensor, que «hace un frío pelón».

Él juguetea con el móvil, pero se ríe y adopta la expresión para su vocabulario. Acaba de incorporarse a los ensayos de «Andrea Chenier», que el coliseo estrena el 13 de febrero y que llega precedida de un importante éxito en la Ópera de París, antiguo feudo de Mortier, ahora tomado por Nicolas Jöel.

-De nuevo vuelve a casa...
-Así es, regreso a mi hogar. Y estoy feliz e ilusionado.
-La crítica en Francia ha sido unánime con usted. Dice que su Andrea Chenier es antológico.
-Qué puedo decir yo. Nunca antes se había representado en La Bastilla y siempre sobrevolaba la sombra de grandes como Corelli y Del Monaco, pero se olvidan de que antes hubo un Beniamino Gigli que interpretó el personaje, tan pleno de matices y expresiones que cantarlo es un gusto porque se trata de un poeta con una voz llena de inflexiones y es ésta la que ha de amoldarse al personaje
-A usted le han retirado unas cuantas veces desde 2003. ¿Le molesta?
-Me criticaron desde que cambié de repertorio, precisamente con «Luisa Miller» en 2003; me dieron, entonces, un año de vida. Después me dijeron que no podría seguir y que iba a perder la voz. Y es que en cada periodo la voz toma una dirección diferente. Yo sé cómo está la mía porque canto con ella. ¡Basta ya de adivinos! La magia es verme sobre un escenario. Mi forma de cantar natural es lo que sorprendió a Pavarotti y Di Stefano. El verismo no es sólo sinfónico. El tenor antes tenía que romperse literalmente la gola (garganta) y eso ya no es así. Ha sido estupendo ver cómo en «Andrea» el director de orquesta estaba conmigo y es relindo sentir al coro apoyándome.

Lea el resto de esta interesante entrevista en el sitio del diario La Razón.

(Fuentes: La Razon, blog Adios, amigo, adios)

1 comentario:

Anónimo dijo...

Que mal les hace a algunos el exceso de divismo. Cuando el Sr. Alvarez llegue a las alturas de Domingo(si sigue así ni en cien años)que hable.
Cuantos supuestos grandes (maradona por ej. )han resultado pequeños por el exceso de egolatria.
rio2manso@yahoo.com